veroruizdelvizo:

DIANA: Me gusta la gente honesta. Me da tranquilidad.

CRISTOBAL: ¿Por qué?

DIANA: No sé. No hay que pensar mucho. Con lo que dicen es suficiente. Se ahorra energía en analizarlo todo.

CRISTOBAL: Entiendo, pero eso no existe.

DIANA: Yo sé…

CRISTOBAL: Es aburrido también.

DIANA: No lo es. No espero que me cuenten todo lo que piensan. Son cosas distintas. Solo espero que me digan la verdad. ¿Ves la diferencia?

CRISTOBAL: Veo.

DIANA: Por ejemplo: ¿Te gusta Irina?

CRISTOBAL: Sí.

DIANA: ¿Por qué no me lo habías dicho antes?

CRISTOBAL: No lo habías preguntado.

DIANA: Es verdad… si Irina te preguntara si ella te gusta, ¿responderías con la verdad?

CRISTOBAL: No lo sé.

DIANA: ¿Le dirías que no te gusta?

CRISTOBAL: No le diría eso.

DIANA:¿Ves?

CRISTOBAL:¿Qué?

DIANA:¿Por qué tienes que complicarlo todo?

CRISTOBAL: No lo complico. Son leyes de vida, Diana. Uno no puede decirle a todos la verdad. Porque no siempre la verdad es conveniente. Lo conveniente es lo justo para todos, a veces.

DIANA: ¿Lo justo? … luego soy yo la aburrida… A mí una vez me preguntaron: “¿Te gusto?” Y fue emocionante decir que “sí”… si te fijas, ya tampoco se hacen preguntas honestas…

Diana se levanta. Camina en círculos.

 DIANA: ¿nunca le vas a decir a Irina que te gusta?

CRISTOBAL: Ella lo sabe.

DIANA: No lo sabe.

CRISTOBAL: Lo sabe. Yo le presto atención; le dedico tiempo.

DIANA: No lo sabe.

CRISTOBAL: Yo estoy seguro de que lo sabe, Diana.

DIANA: A mí me dedicas tiempo… ¿te gusto?

CRISTOBAL: No… pero es distinto. Tú eres mi mejor amiga.

DIANA: Al parecer Irina también.

CRISTOBAL: Ella no piensa eso.

DIANA: Puede ser que no lo piense de a momentos; pero habrá otros en los que se confunde. Esa también es ley de vida.

CRISTOBAL: No puedo decirle que me gusta.

DIANA: ¿Por qué no?

CRISTOBAL: Porque no sé si éste es mi momento de estar con ella. Decirle eso me comprometería.

DIANA: ¿Por qué no le dices ambas cosas: que te gusta y que justo ahora no sabes si es tu momento para estar con ella?

CRISTOBAL: Porque podría alejarla.

DIANA: Si no le dices que te gusta, la alejarás igual.

CRISTOBAL: Capaz, pero no le haría daño.

DIANA: Entiendo… a veces la verdad hace daño.

CRISTOBAL: Sí; daños mayores.

DIANA: Pero sé que serás un esclavo de la incertidumbre de lo que dejas de decir. La verdad libera.

CRISTOBAL: Se hace tarde.

DIANA:¿Nos vamos?

CRISTOBAL: Vamos.

DIANA: Te quiero.

CRISTOBAL: Yo a ti. ¿De quién estás esperando la verdad?

DIANA: Ya no quiero hablar de eso. Se hace tarde…

Comienzan a caminar de regreso.

DIANA: Necesito un abrazo.

Se abrazan y se marchan por rumbos distintos.

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